
Si tienes amigos creadores y utilizas internet, frecuentemente recibirás algún que otro mensaje diciendo "me he presentado a este concurso. votadme para ser seleccionado". Esto me plantea serias dudas sobre la seriedad de esos concursos. Para empezar, es obvio que si alguien gana por los votos, significa que tiene más amigos on line y sensibles a la coacción que el resto de participantes. Tu amig@ creativ@, cuando te pide que le votes, normalmente no te pide que observes y juzgues también a todos los participantes. Te pide ayuda. Al final se premia más la solidaridad que el criterio artístico. En ese sentido, tan dudosa es la actuación del concursante, como la de sus amigos que le votan. ¿Qué pasa si tus amigos no usan internet? ¿Resta eso valor a tu trabajo? ¿Y qué pasa si incluso no tienes amigos -por ejemplo que seas un artista bohemio y solitario-? ¿Eres menos artista que el resto de las personas?
Estoy a favor de la votación on-line. De hecho es una hipocresía que estemos votando a estas cosas, o a otras peores como Gran Hermano, a través de la tecnología, y no lo estemos haciendo para cosas importantes como la política. ¿Se les habrá pasado por la cabeza a los dirigentes que podrían hacer referendums on-line? A todas las empresas con ánimo de lucro se les ha ocurrido la genial idea de reducir costes poniendo un ordenador donde antes había varias personas. ¿Por qué nuestros gobiernos siguen fingiendo que un referendum es técnicamente insidioso? Por todas partes surgen iniciativas de ciberactivismo, como por ejemplo las campañas de Avaaz, Greenpeace, etc, que recogen cientos de miles de firmas para peticiones que son compulsadas y llevadas ante las instituciones, cumbres y líderes. ¿Por qué tienen que ocuparse una vez más las ONGs del trabajo de los gobiernos?
Quienes votan masivamente en esos concursos artísticos, no evitan el resto de participantes a mala idea, sólo están apoyando a sus amigos. Lo cual aplaudo, en estos tiempos de tacañería de los ricos (que llaman crisis), en que cada uno se intenta buscar las lentejas y castañas de todas las formas que le queden a mano. Pero ese no es el fin de los concurso de música y artes. Sin embargo, es algo significativo: ¿hay algo de solidaridad unida a una conciencia de situación complicada? Quizá sí, aunque estas costumbres poco rigurosas ya se daban antes del 2009, cuando todo era felicidad y consumo. De hecho, también habréis recibido mensajes del tipo "votadme para que gane unas vacaciones", en participaciones que no son concursos. Es menos encomiable que una petición para un concurso creativo, aunque por otro lado una actitud de apoyo en esas votaciones tiene más sentido que en aquellos, pues no se juzga ningún otro criterio.
Cierta vez, existió un concurso musical que precisamente premiaba el número de fans que conseguías movilizar on line. En ese caso no hay fingimiento. A fin de cuentas, todo el mundo sabe que la industria musical suele dejarse llevar más por los factores de ventas que por los de talento.
No faltan las actitudes mezquinas y tramposas en estos concursos. Están aquellos que utilizan varias cuentas de correo electrónico para votar por duplicado, triplicado, etc. Entonces ¿de qué sirven estas votaciones? Y tampoco faltan los que se votan a sí mismos a través de cuentas paralelas, incluso de varias. ¿Y qué decir del intercambio de votos o de puntos? En páginas de música donde se crea automáticamente un ranking de popularidad, se llegan a ver mensajes del tipo "si nos votas, te votamos". Es la versión virtual de actitudes en las que se ignora o desprecia a músicos tan buenos como los amigos, sólo porque no lo son.
Puedo entender perfectamente que se obvien las votaciones populares en los concursos de creación, pues al fin y al cabo ésta es un servicio determinado que se hace a un cliente que busca unos criterios específicos de imagen. Al final, en este tipo de concursos, será que lo que cuenta, como están patrocinados por marcas comerciales, es la mayor afluencia de visitantes a las páginas con el nombre y el logotipo de la marca, y no los criterios artísticos.
Por todo ello, os pido disculpas y que me entendáis cuando ignoro vuestras peticiones de votos, pues no me siento con autoridad moral, como artista y músico y como persona, para despreciar al resto de participantes sólo porque sois mis amigos. Me estaría poniendo al nivel de los políticos y empresarios que escogen enchufados a dedo. Sí es cierto, sin embargo, que muchas veces vosotros y yo nos presentamos a concursos sólo por la pasta. Nuestro mundo nos lleva a ello. En ese caso, si queréis podéis votarme, pero os avisaré siempre antes que lo hagáis "si creéis que es bueno comparado con los otros". Y si estáis mal de verdad económicamente, os votaré. Qué remedio.
No sé si, al final, más que el arte cuenta la amistad, o el cantamañanerismo, o la presión económica.
lunes 14 de marzo de 2011
Las votaciones on line en la sociedad del espectáculo
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Felicidades por tu trabajo y por tu forma de pensar.
ResponderSuprimirPedro
Dojo Zen Bilbao