jueves, 24 de marzo de 2011

La economía contra el amor.

Personal y libremente vengo considerando a la economía de mercado como una pseudociencia. Una descorazonadora parte de nuestro progreso material, donde se expeditan o cancelan los permisos para el progreso espiritual. ¿Algún día cambiará?

Yo, que lloré como la Magdalena cuando murió mi último perro, el bueno de Lup, por haber sido durante un breve espacio de tiempo, un espíritu con patas que se comportó conmigo con más autenticidad que muchas de las personas que he conocido en los últimos años, he tenido que escuchar una conversación donde tod@s parecían estar de acuerdo en que costear operaciones a un perro no valía la pena. Momentos en que tienes la sensación de que el amor ha muerto. Como si no nos lo pudiéramos costear.

Y sentí que otra cosa había muerto: mi ilusión por el valor de la razón, pues una vez más en los últimos años, no tuve el impulso de participar en la conversación. Ni para decir aunque fuera un conformista y relativista "depende de cuánto quieras a tu perro". ¿Cómo voy a esforzarme en conversar con personas, normales por otro lado, que dijeron que para un perro de caza te vale la pena y para una mascota no? Qué pena ser un perro, vivir en la sociedad capitalista sin afiliación a la seguridad social.




Lup,un sabio entre los perros.

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