martes, 5 de enero de 2010

Reinventando la historia del rock



La historia del rock ha cambiado. Sé que os puede parecer cansino que use un tópico, pero es que "desde que se inauguró la era de internet", el futuro del rock y su mercado ya no es lo que iba a ser. Hay una cantidad de posibilidades de información, que es una satisfacción de los que ya somos "viejas glorias" del underground local de cada uno -porque antes de internet, lo pequeño era local por fuerza. Hoy en día se puede ser global aunque pequeño, y eso está muy bien-. Y a estas viejas glorias la era de internet a veces nos sobrepasa, pero lo llevamos bien. Porque para alguien que ha tenido entre sus aficiones buscar revistas raras sobre grupos desconocidos en cuyas entrevistas se incluía su dirección de correo a falta de presencia en la TV o la radio para ser encontrados, que copiábamos esa dirección en un sobre que enviábamos a CUALQUIER país del mundo donde se encontrasen esos músicos verdaderamente independientes que hacían cosas que nos interesaban, para saber sobre ellos, conseguir sus discos, o hacer periodismo independiente (fanzines) con lo que nos pudieran contar; para las personas que hemos tenido un grupo de rock o de cualquier estilo de música entonces minoritario, especialmente en lugares poco céntricos, con todo nuestro esfuerzo para realizar conciertos, publicar nuestra música y toda una maravilla de actividades y habilidades que iban saliendo más de la pasión que de un plan o conocimiento; para esas clases de personas, digo, internet cumple un montón de espectativas de una manera absurdamente fácil. Es felizmente ridículo y me comprendo a mí mismo cuando reflexiono sobre mi síndrome digital de diógenes por todos los discos interesantísimos que me he bajado, de los cuales aun no he escuchado una buena parte. En menos que canta un gallo puedes escuchar música de gente de cualquier pais, de cualquier estilo. Todos somos famosos.

Pero, por eso, en esta reflexión yo no quiero quedarme donde terminan las reflexiones al uso sobre el momento de la música, ya que me parecen aún famosocéntricas o estrellatocéntricas. Lo que está haciendo internet es democratizar la fama al mismo tiempo que la información. A mí personalmente, la fama de los grupos, que antes me parecía una cuestión accesoria, ahora más bien me parece relativa. La TV como medio de comunicación ya se está quedando obsoleta (los telediarios son como los 40 principales de la información). La fama ya no es lo que era. Internet expande un esquema de rizoma o red interactiva contra el esquema piramidal y unívoco de lo que la presencia en TV siginifca. La mayor parte de la gente con curiosidad, no lo hacíamos antes, ahora no nos conformamos con la TV cuando queremos saber algo. La implicación de esto en cuanto a la fama representa que los cuarenta principales, la MTV, Madonna y Metallica ya no son los reyes del mambo o al menos ya no lo serán mucho más tiempo. Hoy en día todos los estilos de música de todas las épocas tienen su público. Ya no existe una hegemonia radical de una o dos modas. Ya en los 90 la prensa de "música independiente o alternativa" tenía un prestigio contra lo que significaba hacer música comercial para las masas. Ahora la música comercial tiene cada vez menos fuerza espiritual, aunque, sí, siga siendo un gran negocio.

No he terminado esta idea que estoy explicando, pero para hacerlo tengo que introducir otra: muchas voces de la crítica musical dicen que ya no se hace nada de música original, e incluso algunas más estultamente atrevidas dicen que ya no se hace música tan buena como la de antes. Ambas afirmaciones son falsas. Aunque es cierto que la evolución del rock se está asentando, ya que su formato en realidad está basado en ciertas limitaciones, y se ha descubierto casi todo lo que puede llamarse tocar rock. Hay que tener en cuenta además que mucha más gente que antes toca música rock, y es normal que muchos lo hagan sólo por diversión (la gran mayoría) y que de esa mayoría unos cuantos no aspiren a descubrir nada sino sólo a pasarlo bien. Yo creo, además, que quizá es mucho pedir que cada cierto tiempo debamos ser sorprendidos por una "revolución creativa como nunca antes", porque no siempre es necesaria. No es lo mismo una explosión creativa que una revolución creativa. No siempre es necesario romper esquemas para expresar algo importante de una forma bella y efectiva.
La mayor parte de movimientos creativos definidos en la historia del arte han durado varias generaciones, y pienso que no es descabellado pensar que al rock le ocurra lo mismo. Cabe aquí la idea de que, si bien el hippismo y el punk no cambiaron el mundo del todo como se quiso, si lo han hecho en parte, y el rock es ahora una sana costumbre respetada y extendida. En un sentido estricto, ser rebelde no es necesario para ser libre: sólo ser libre es necesario para ser libre. Y así se practica el pop rock a veces. -También cabe aquí el tema de que la rebelión ya no es lo que era, pero creo que no niega tampoco que esta última idea pueda ser verdad.-.

Como contrarresto de esas plumas conservadoras de la crítica musical, están las que sí admiten muchas evoluciones ocurridas desde en 1985, en 1989, 1993, 1997, 2005, 2008, muy buenas cosechas esos años. Sólo con nombrar la música electrónica de los últimos diez años estamos hablando de una cantidad de sensaciones transmitidas a través del ritmo, que a menudo me hacen aparejar la palabra "infinito" al recuerdo de los ambientes de sintetizadores que te teletransportan en mágicos discos, de los cuales yo antes pensaba que no eran rock, pero, después de sentirlos, para mí la música electrónica es rock-and-roll, aunque la puesta en escena no sea siempre del mismo tipo.
Pero incluso sin salir del esquema de lo que llamamos rock, de base musical interpretada en directo con guitarras y baterías, existe mucha innovación. Por ejemplo el punk no ha parado de transformase aproximadamente cada 3 años desde su primera aparición. Hay tantos formatos de expresión en ese movimiento, que existe una ya clásica aunque aún interesante discusión sobre si esto o aquello es o no es punk, ya que no suena a los pistols "de toda la vida" (como si ellos hubiesen querido sentar una tradición). Yéndonos a la música Funk hay una cantidad de etiquetas y maravillas bastardas, que los meros raperos que se quedan en tales podrían ser considerados como una panda de puristas neoretro. Y así sucesivamente con cualquier forma de construir una canción y de hacer sonar una sensación. Y además está la hibridación. En una conversación en un foro una vez alguien se atrevió a afirmar que hay estilos de música que son imposibles de mezclar, como por ejemplo el reggae con el metal. Absolutamente todo en música puede mezclarse. Y reciclarse, y filtrarse, y desdoblarse, y reinventarse, y confundirse, y volver a ser suave para ser interpretado en versión cañera o viceversa, etc etc ad infinitum. La música es lenguaje y depende del lenguaje, y la RAE aún no ha dicho que el castellano ya se ha estancado y que ya nadie innova.



Por otra parte, la crítica y la industria musical sí se ha estancado en su ancestral ideología y funcionamiento piramidal de la fama y las ventas. Añoran un nuevo Hendrix, unos nuevos Beatles (me resultaba raro cuando había quien pensaba que Oasis lo eran). Pero es que el contexto no es el mismo. Yo en mi habitación he tenido sesiones de práctica de guitarra parecidas a las improvisaciones de Hendrix en Woodstock. Lo digo y me quedo tan pancho. No porque yo sea mejor o igual guitarrista que Hendrix -soy bastante mediocre pero tengo algunos amigos que tocan mejor que lo que tocó Hendrix-, sino porque lo que Hendrix hacía como un experimento, para muchos de nosotros ahora es normal. Igualmente con todos los estilos clásicos del rock, que fueron pioneros, y tuvieron y tienen su justa gloria, pero ya no va a haber aquellos superhéroes del rock. Ahora la música es una red de intercambio, un alimento de la dieta social más que un exótica delicatessen. El rock ya ha sido descubierto hace mucho (aunque no por ello deje de sorprender). Y las ventas ya no pueden ser hegemónicas y que tenga sentido. Con toda la oferta que hay ¿cómo podemos pretender que salga algo de música y que de repente guste a todo el mundo al mismo tiempo? ¿Un mesías? Es una tontería y va contra lo que se está convirtiendo la cultura. Y es innecesario. Es sólo una necesidad del negocio del marketing. El otro día leí que el "Smile" de B.Wilson, que fue compuesto en 1964 y no se publicó hasta hace poco, se lo hubiera puesto muy difícil al "Sgt. Peppers" que los Beatles sacaron en 1967. Y hoy en día los que hacemos y buscamos música estamos un poco de vuelta de ver "al artista del año" convertirse en ídolo de masas poco selectivas con un disco con sonidos de los que incluso nuestros precedesores están de vuelta. Incluso en algunos casos es "necesario" que sea música fácil de aceptar, es decir repetida. En cualquier caso muchas veces el marketing es la mitad del éxito del mainstream. Todos sabemos lo poco natural que es la voz de algunos disk jockeys de radio de oficio o de voces en off de spots de tv diciendo "el éxito del año" y cosas similares, aunque claro que lo aceptamos porque aún no se ha puesto de moda la publicidad en que salga alguien diciendo con total sinceridad las bondades de un producto, sino que siempre lo dicen por encargo, ya sean actores o presentadores ganándose el pan, o personajes famosos que alquilan su imagen y voz a un producto inofensivo pero insincero cualquiera. También oímos decir "el vinilo desaparecerá" y no lo ha hecho, y más tarde "vuelve el vinilo" pero en las ciudades casi todo el mundo sabe dónde comprarlos, especialmente el creciente fenómeno de los DJs. Muchas afirmaciones populares normales son mensajes de marketing que mucha gente ha aceptado como verdades.

La afirmación de que ya no hay música "tan buena" -según algunas versiones desde 1977 y según otras desde 1999- viene a confirmar que la ignorancia es muy atrevida. Alguien tiene que haber escuchado todas y cada una de las miles de canciones compuestas en todo el mundo durante estas décadas para poder afirmar eso. Yo ni siquiera me atrevo a imaginar el número de discos publicados y sin publicar en el 2009 que aún no he escuchado, y que algunos de ellos quizá jamás llegue a escuchar. El panorama es tan grande, que hace tiempo que llegué a la conclusión de que internet destruirá el concepto "entender de música". Cada uno escucha lo que tiene más a mano o busca, y tb es una cuestión de ambientes y de canales de difusión, y de gustos al fin y al cabo. Todos los canales se han equiparado (lo que decía antes de la TV y su mainstream). Y ya no me preocupa no enterarme de todas las novedades interesantes de música. Disculpadme si a veces no muestro un gran interés por discos que me recomendáis, es que aún no he escuchado todos los que me he bajado, y probablemente disfrutaré igual; como cuando no existía internet y nos intercambiábamos cintas raras de encontrar, y durante un mes o tres escuchábamos dos cintas y estábamos en el paraíso. Tengo una teoría improvisada de que una persona puede ser feliz escuchando toda su vida sólo 10 discos que haya escogido como favoritos,incluso si es un músico creativo que necesite inspiración. Claro que también soy de los que piensan que para crecer como oyente o como músico es bueno escuchar mucho de todo. Pero no de todo por una guía. Respeto a la gente que no ha escuchado a ciertos clásicos. Porque yo tampoco he escuchado unos cuantos. Tengo taaaanta música, que a estas alturas de la película, no infravaloro o supravaloro nada en función de su antigüedad o su fama o prestigio. El interés está en la pasión que transmite... y hay discos que apasionan a millones de personas que no me dicen nada o que no los soporto, y con mis discos favoritos les ocurre lo mismo a otras personas. Porque la música es una cosa subjetiva; lo colectivo del gusto, el éxito, cambia y se comparte como los acentos dentro de un territorio, con el tiempo y el roce.

En la universidad de bellas artes tuve una asignatura en la que por llegar tarde me tocó hacer grupo sin escoger el tema a estudiar, por lo que hice equipo con dos chicas que desconocía y tuvimos que tratar el tema del significado de la postmodernidad o algo así. Yo no me enteraba muy bien del tema y al final tras unas pocas lecturas decidí guiarme por mi intuición zen, es cierto. Tenía que exponer hacia dónde iba el futuro de la postmodernidad. Debería haberle dicho a la profesora "¿Y yo qué sé? Se supone que vengo a estudiar porque no lo sé", pero finalmente intenté una explicación similar a todo lo que acabo de escribir, pero que no recuerdo ahora mismo. Sí recuerdo que la profesora me preguntó algo como ¿qué tenemos que hacer ahora los artistas con el arte? Yo le dije simplemente "hacer". No me entendió o quizá no me supe explicar, pero una vez terminada la carrera sigo pensando, si no igual, muy parecido. Hoy en día los artistas superfamosos, los cantantes superestrellas o las supermodas mundiales empiezan a estar obsoletas en cierto sentido. Si bien es cierto que con los medios de comunicación, producción y transporte es relativamente fácil que algo llege a cualquier parte (aunque en el Occidente Asturiano debemos estar en otra época entonces), pero por esa misma regla es más fácil que todo se equipare. Actualmente todo, absolutamente todo tiene su público en alguna o varias partes del mundo o de tu país. "Estar en la onda" empieza a cambiar de significado, y una de sus acepciones en realidad termina siendo "escucha lo que te guste" sin más.

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