martes, 14 de octubre de 2008

El timo del siglo

Si ahora en cualquier conversación sobre política muy en serio, sobre cómo va el mundo, hay que llegar a una conclusión, mi opinión y la de muchos, aunque no la diga por mantener la charla a un ritmo que nos lleve a alguna idea, es que el planeta está gobernado por bancos y petroleras. Lo creo así tal cual pero no por mera convicción ideológica. Para empezar, casi todo el mundo que conozco tiene deudas con el banco o con la casa que le vendió el coche. Pero el tema tiene mucha más miga y espero que al final de estos párrafos os haya empezado a hervir un poco la sangre por ello -no porque quiera haceros sufrir o poneros violentos, sino porque empieza a sernos muy necesario ese sentimiento, y creo que en un futuro nos va a hacer falta-. La presencia hoy en día, bajo la coyuntura mundial actual, de las empresas petroleras es un fenómeno antidemocrático a gran escala. Podemos empezar hablando fácilmente de cómo comenzó la invasión de Irak, pero el tema es, si cabe, mucho más espeluznante a mi modo de ver.

En los últimos 15 ó 20 años mi generación en mi región fuimos testigos de una paulatina invasión de los coches. Entonces no eran tan frecuentes y aparentemente menos necesarios, pero actualmente en cualquier lugar de los países occidentales la abundancia de tráfico es uno de los signos de actividad laboral. De algún modo se ha diseñado una economía y sus formas de vida en la que los coches parecen imprescindibles. Las gasolineras están por todas partes, y con ello la contaminación. Pero además, nuestros coches que funcionan con petróleo, nuestras gasolineras, llevan implicadas situaciones políticas, como puede ser la misma guerra de Irak. Además, creo que el hecho de que compañías petroleras enriquezcan a familias árabes concretas, quizá pueda enriquecer a esos países, pero al mismo tiempo es muy probable que aumente las diferencias de clase en ese tipo de sociedades. La guerra de Irak pone de manifiesto, por un lado, que cuando enriqueces a tus "enemigos" como han hecho los EEUU, si un día quieres superarles tendrás que ponerte duro de verdad; por otro, se ha puesto de manifiesto que, a pesar de tener armas -provistas por los mismos EEUU anteriormente- la mayor parte de la población de los países árabes es pobre, lo cual en muchas situaciones es otro de los detonantes de las guerras -que se está forzando, como se comenta, con la guerra contra el terrorismo-. El nivel de consumo ecológico medio de EEUU es de entre 7 y 10 veces los recursos del planeta, es decir, un estadounidense consume normalmente 7 o 10 veces más que lo que la Tierra es capaz de absorber en contaminación o regenerar en recursos. Comparado con la fracción 0,2 de planeta de Afganistán nos puede sugerir lecturas político-económicas sobre el consumo occidental. Esto quiere decir que, por media, un estadounidense controla, para el normal discurrir de su rutina, una gran cantidad de recursos naturales; como no tenemos 10 ni 7 planetas, evidentemente -es una imagen proporcional- en una lectura económica significa que algunas poblaciones del mundo utilizan lo que otras poblaciones no pueden utilizar: en este caso debido a pobreza. Está claro que de algún modo la media de huella ecológica de EEUU -en este ejemplo, pero hay más países-, ha absorbido toda aquella porción de la misma que en muchos países no llega a sumar un sólo planeta. Otro signo más de que las fortunas opulentas lo sean a costa de la extrema pobreza. Me atrevo a sacar este tema por estos derroteros y señalar a las petroleras porque son de ese tipo de empresas que, con su capacidad económica y de recursos técnicos y humanos, dictan o pueden dictar el presente y futuro de la economía. Está claro que los grandes inversores de bolsa tienen ese efecto; como también está claro que en general no invierten en bolsa sino para aumentar sus riquezas, avanzar en esa competición, estar más favorecidos por las reglas (ay, las reglas, que estos días no estaban tan claras). Como sabemos que una petrolera puede cambiar la política de un país y organizar una guerra, también podemos ir fijándonos en otros ámbitos en que pueden haber influido. Por ejemplo, solemos decir que si un día inventas un sistema para no depender del petróleo y lo quieres expander socialmente, una petrolera te comprará la patente...o te romperá las piernas. No podemos demostrar esta suposición...pero no la descartamos.

Los coches que actualmente se venden como ecológicos son una auténtica broma comparados con diferentes prototipos creados en los años 90. Por ejemplo un coche que funciona con petróleo, pero que consumía menos de 1 litro cada 100 km. O los coches eléctricos que General Motors o Nissan crearon para el público con gran éxito. Las alternativas existen. ¡Vaya si existen! Y no meros intentos sino auténticos logros. General Motors y Nissan alquilaron coches eléctricos que se cargaban en casa, pero se negaron a venderlos y comercializarlos: los destruyeron. Coches que alcanzaban los 100km/h en 9 segundos, con emisiones cero. Ciertamente, podríamos habernos ahorrado la guerra de Irak. Podíamos habernos ahorrado mucha polución, ciudades donde algunos días se recomienda que los niños no salgan a la calle y que sus padres lo hagan con mascarillas. Podíamos habernos ahorrado los vertidos de petróleo en accidentes navales, y gran parte del cambio climático. Lo mismo ocurre con todas las áreas del consumo enérgetico. Tengo en casa un libro que habla de muchas alternativas viables a todas estas cosas, y cuando lo comparo con lo que usamos normalmente, nos veo viviendo en el absurdo. Por descontado queda también clasificado de absurdo el tema de los biocombustibles: ¿aumentar el precio de la comida para que la puedan tragar los coches, y la gente muriendo de hambre? Podíamos habernos ahorrado tantos y tantos problemas...Es irónico: en la página de General Motors anuncian de nuevo un coche que funciona con sistema eléctrico, para 2010; en el texto, anuncian "algún día tendrás la libertad de conducir sin usar gasolina" y "tan importante creemos que es". Ya sabéis, el "ecologismo" y la publicidad.

Por si fuera poco, vamos a empezar a tener en cuenta que toda la contaminación y las alteraciones del clima que ya han sucedido son algunas de las causas de hambre y conflictos en muchos países, debido a la escasez de recursos. Los occidentales puede que más tarde o más temprano también empecemos a notarlo. En ese caso, no podremos comernos los coches. Los bancos que habrán financiado tantas iniciativas empresariales hasta ahora no han mezclado ética radical con negocios, y así han ocurrido las cosas. Y así Occidente ha puesto millones de los contribuyentes en sus cuentas para salvarles del desequilibrio que ellos mismos habían creado. Esos mismos gobiernos, hasta hace algunos meses, no se tomaban el tema del cambio climático públicamente en serio. Dudo que lo hagan en serio de verdad. El petróleo ha sido el timo del siglo. Visto todo lo que el consumo de petróleo implica, un gobierno serio, para demostrar que es el gobierno de la gente, y no de los magnates, tendría que decretar la sustitución de toda la industria innecesaria relacionada al transporte y el consumo de petróleo, por las alternativas ya demostradas, de inmediato y no para dentro de 10 años. Nos ahorraríamos tantos problemas...Si tan sólo las empresas de motores y las petroleras hubieran tenido un mínimo de sensibilidad y sinceridad, o los gobiernos un mínimo de firmeza, nos hubiéramos ahorrado tantos y tantos problemas...

Ahora, después de tantos y tantos problemas, muchos ya sin remedio, la industria planea la comercialización de coches eléctricos. Lo que me preocupa de esto sin embargo, es con qué manipulaciones de las leyes económicas futuras lo harán, y si no se han planteado diseñar nuestras vidas sin tener que comprar la misma cantidad de coches por generación una y otra vez. Sin duda, cabe preguntarse ¿Necesitamos todo el tráfico? ¿Necesitamos toda la prisa? ¿Necesitamos todo el consumo? ¿O necesitan que lo necesitemos?



0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada