lunes, 21 de julio de 2008

Sentido y sensibilidad


El ser humano es expresión, no meramente planes.

Durante siglos gran parte de la cultura occidental ha estado manteniendo lemas que pretendían convertir a la emoción y los sentimientos en algo inferior. En la filosofía, la religión, la ciencia, la política e incluso el arte, muchos -sigamos llamándoles eruditos de momento, que otros méritos sí tienen-, han creado la imagen de un ser humano lamentablemente dominado por sus pasiones y deseos, que expresaba sus motivaciones de una manera que se consideraba a la vez trágica e inmadura, y que como mucho podía aspirar a recibir el tipo de compasión que se basa en los complejos de superioridad. Esta tendencia intelectualista, ultraracionalista, seca y fría, aunque a menudo ha sido esgrimida por liberales y ofertada como herramienta para la liberación, no podía estar más lejos de beneficiar a los seres humanos. Esta mentalidad ha justificado, consciente o inconscientemente, para empezar el papel secundario de la mujer (por su mayor capacidad para vivir las emociones) acusándola de tener una mente subdesarrollada para la jerarquía masculina, y del mismo modo ha habido excusas para las diferencias de clases, la subestima de la opinión de los niños, e incluso enloquecer a más de un cuerdo sensible o desesperado. En resumen, se ha dicho muchas veces a las claras que las emociones eran "inferiores", lo cual ha sido verdaderamente la manera más radical y efectiva de reprimir a los seres humanos.

El pensamiento no tiene porqué ser más importante que lo que sentimos. Tampoco es necesario ser sentimentalista, pero sí creer en la intuición (une vez leí la opinión de una mujer que no creía que los hombres pudiésemos intuir). Lo que pensamos, sea bueno o malo, siempre es artificial, y es nuestra decisión utilizarlo o darle valor. Esa decisión no la hacemos sino con un sentimiento. Recientemente he leído que en el principio y el final de todas las decisiones y reflexiones humanas hay una emoción, y que la estrcutura del cerebro sin duda alguna da primacía a las emociones sobre los pensamientos. Sería una arrogancia casi satánica pensar que el pensamiento es lo único que nos hace humanos. Nuestro cerebro es, salvo en las pequeñas piezas del intelecto y sus limitaciones técnicas, igual que el de otros muchos animales, sólo que más grande. Eso significa también que los animales tienen emociones. Me sorprendería encontrarme con alguien que a estas alturas se tome esto como una rebaja de la condición humana, cuando en realidad la altura que nos estaban vendiendo era una estafa: no hay pensamiento, por fuerte que sea, que pueda hacer feliz a una persona sin emociones. De hecho, de no tenerlas, el cerebro sería mucho más torpe con el pensamiento. Además, ya se considera que la emocionalidad es en sí misma una forma de conocimiento, no un simple proceso sin sentido.

Lo importante en vivir es lo que sientes. No hace falta que sean grandes parafernalias sentimentales. Hay muchos niveles de sensación (hay estructuras neuronales en diferentes partes del cuerpo además de la cabeza), y todos traen parte de la información que necesitas para pensar "sí, estoy aquí, y ahora me está pasando esto". Vivir de forma inteligente no es vivir de forma intelectual, sino gestionar la experiencia de estar vivo. Alguna vez he notado que personas con alto grado de inteligencia intelectual me parecían unos bobos, y su mirada parecía alelada; eso es porque algo de su experiencia de vivir no estaba siendo claro. Nos pasa a todos. La felicidad no es una fórmula matemática, sino un rompecabezas. Un Koan zen: una pregunta que no tiene respuesta lógica. El pensamiento sirve para resolver cuestiones, pero no es la herramienta para existir.

Hay gente que piensa aún que sólo pensar fríamente es la mejor manera de pensar. Yo mismo a menudo lamento que en algunas reuniones las mejores ideas terminen inutilizadas por las emociones que nublan el ambiente y subyugan la objetividad. Pero cuando hablamos de resolver la experiencia subjetiva, el pensar para vivir y ser uno mismo es más parecido a un mirar instintivo, una mirada profunda y eléctrica como la de un gato o un lobo. Sin esa mirada los demás pensamientos están fundados sobre una ficción expeditiva, que a veces viene a ser la filosofía o cultura oficial. Así nos luce el pelo con el desarrollismo y los problemas medioambientales. Hay incluso personas que cuando van a aprender meditación piensan que se trata de adquirir una fuerza superior de la mente sobre el cuerpo, pero eso es imposible. En realidad un mejor pensamiento puede dar en una mejor salud y un aumento de ciertas capacidades, pero no se trata de una dominación, sino de un encuentro. Por eso en muchas culturas y tradiciones la naturalidad está mezclada con la sabiduría, y dejan caer proverbios como que "aparentemente, nada distingue al sabio del estúpido".

Posts relacionados a este tema:
El desnudo y la gran esquizofrenia del ser humano

Es un problema emocional

Teorías sobre una conciencia diferente

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada