viernes, 27 de junio de 2008

Crisis de fondo


Es curioso lo que cambia el significado de algunas palabras con el tiempo. De ningún modo he dejado de creer en las mismas cosas que cuando tenía quince años, como me pretendían vaticinar, aunque lógicamente como todo postadolescente he ido evolucionando. Lo que ha cambiado más es el lenguaje, y donde antes se decía Diego ahora se dice riquiplás. El punk lleva décadas hablando de crisis, pero era un concepto que requería una nueva ética, que mucha gente no desea tener -los compromisos con la iluminación son más serios que comprar éste o aquél producto-; se refieren a una crisis de los valores éticos defendidos por ejemplo por la izquierda o por el budismo, que, al menos que sepamos, nunca han triunfado final e inamoviblemente en el mundo, sino sólo en parte: el respeto, la diversidad, la igualdad, el cuidado del planeta, y otros aspectos que tienen como fin acabar con las guerras, el hambre y las injusticias, y que tod@s podamos ser naturalmente felices.


En los últimos meses en España se habla de "crisis", pero yo la verdad no la veo por ningún lado. Más que crisis lo que hay es una gran desorganización. Que es cierto que las cosas no están en su sitio y hay problemas para cuadrar las cosas, pero no pasamos hambre ni peligro. Tengo que preferir la palabara desaceleración de Zapatero. No puedo llamar a esta vida crisis. Todo el mundo tiene coche y ordenador personal (que hay que cambiarlos cada cinco años porque se quedan "anticuados"). Yo, que nunca he tenido un trabajo más de dos meses seguidos, tengo tanta ropa en el armario que a veces me da vergüenza. En casa siempre nos sobra comida. Gran parte de la gente que conozco se emborracha en bares y algunos se meten cocaína. Muchos de mis amigos tienen una playstation. Casi todo el mundo come carne más de una vez a la semana. Los futbolistas y sus jefes siendo siendo millonarios. Decimos que hay crisis porque ha bajado el consumo y las vacaciones. ¿Qué crisis hay? No hay más que una desaceleración (es que la palabra me gusta, no tiene que ver con Zapatero) del transcurso de la pasta en la dirección de siempre: consumo y aumento de las arcas de los que ya las tienen llenas.

Estamos empezando a reconocer colectivamente los efectos de la contaminación humana en el total del ecosistema y, insisto, no se hace nada por sustituir los coches por otros, ya inventados, que NO consuman. Ni se planea generar riqueza con nuevos esquemas que no sean industrial-contaminantes. Lo que está en peligro no es la sociedad, sino el sistema: es caprichoso, y si la pifia, nos quiere llevar a tod@s consigo, a los seres humanos, a la sociedad y al medio ambiente. Pero ninguna otra cosa está en crisis. Los inmigrantes que entran por el estrecho sí que vienen de países en crisis. La población iraquí vive una crisis. Los habitantes de la Selva amazónica suelen aparecer envueltos en crisis en las que les incluyen las empresas europeas que compran y contaminan el bosque para producir lo que nosotros consumimos. Los ríos españoles están en crisis. Las ballenas siguen en crisis. Los países de las zonas de Etiopía y Somalia siguen en crisis. Nosotros no.

No soy un experto en economía, y mis tendencias sociólogas son más una afición y un derecho que algo profesional. En los últimos años lo que he aprendido como fondo de todo es que la profundidad da valor a las cosas -creedme, soy artista moderno: sé cómo se le da valor a cualquier cosa que aparentemente no lo tiene-. La profundidad es digamos la capacidad para interesarse seria y detenidamente por algo y llegar a interiorizarlo para comprenderlo. Cuando se actúa con profundidad, uno se puede entretener más en las cosas: en la música, en la ciencia, en el arte, en el paisaje, los deportes...en las personas. Digo, cuando se actúa con profundidad uno se entretiene más y no necesita ir a ningún sitio ni muchas cosas. Hablando en general, no se necesita consumir, no se necesita ver la TV, no se necesita ir de vacaciones. Con 10 de tus discos favoritos olvidas todo lo que te has descargado por internet. Con la ropa con que estás más cómodo en casi todas las situaciones te olvidas de pensar en nuevo vestuario hasta que se te rompa. Tomándote en serio un deporte te olvidas de los múltiples cursillos y actividades de ocio y tiempo libre que se te ofrezcan. Tomándote en serio un libro te interesa menos la TV de entretenimiento. Tomándote en serio una disciplina científica pierdes interés por las tertulias alborozadas. Si sientes verdadero interés por un puñado de personas, contadas con los dedos, salir de marcha ya no representa una ansiedad.

Me estoy refiriendo al equilibrio, no a ser profundo contra todo. Vivimos una vida que siempre está en peligro de superficialidad. Los trabajos pueden ser efímeros, el paisaje urbano cambia, los amigos se dispersan, la política internacional está cambiando, la información vuela y se satura... Es como si todo fuese muy deprisa. El desarraigo está a la orden del día en la nueva forma de pensar de las generaciones jóvenes. Cuando vives superficialmente no te interesan del todo las cosas con las que tratas. Parece que no hay tiempo para enraizar la mente.

Yo creo que la sociedad europea está pensando con mucha superficialidad. Atreverse a llamar crisis a la vida de los españoles en este año 2008 es una osadía típica de una sociedad aburguesada. De vivir con más profundidad, nuestros conceptos de las cosas serían diferentes. Por ejemplo, en la TV los anuncios que más se atreven con el ecologismo y el compromiso social son de empresas como Repsol o Iberdrola o fabricantes de coches: dice un proverbio que quien habla no sabe y quien sabe no habla. Nosotros vivimos la política con superficialidad. En alguna discusión, recuerdo que alguien no comprendía el interés que tenemos algunos por tomarnos la política en serio como un proceso creativo que queremos compartir, no sólo un motivo para discutir como el fútbol: les parecía desorbitado que para cada cosa importante se organizasen referéndums. Pero entonces ¿cuál es su concepto de democracia? Yo quiero mi poder, el poder de decidir: el poder de votar es el poder de cambiar las cosas. Pero no podemos cambiar nada si sólo votamos cada cuatro años, igual que, si utilizamos el sexo como arma de seducción, no podemos asegurar que por un polvo echao hace tres años una chica vaya a estar aún prendada de nosotros. La profundidad y la seriedad requieren continuidad. El sexo puede ser lujuria o puede ser espiritualidad, dependiendo de la profundidad. Lo mismo le pasa a la política, y a todas las cosas de la vida. Ya lo vienen diciendo muchos autor@s : es la profundidad lo que está en crisis.

3 comentarios:

  1. Por cierto:

    "(...)Las campesinas y campesinos, mujeres y hombres sin tierra, trabajadores
    rurales, pueblos indígenas y agricultores de pequena y mediana escala,
    representamos casi la mitad de la población mundial y somos la columna
    vertebral de los sistemas alimentarios. La crisis alimentaria y el
    cambio climático nos demuestran de qué manera se han producido
    violaciones masivas y sistemáticas a nuestros derechos.(...)"

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  2. Estoy de acuerdo, Jose.

    La palabra "crisis" hay que cogerla con pinzas. Algunas personas de clase media entendemos la crisis como un recorte de nuestra capacidad de consumo superfluo, cuando empieza a no haber dinero para viajes, para el piso (o la segunda residencia), el coche, la boda y otras cosas que se han vuelto imprescindibles sin serlo. Cuando te quejas por lo poco que ganas al mes, ¿piensas en qué lo gastarías o por qué lo quieres? ¿Reconocimiento a tus esfuerzos de formación? ¿Cultura, salud, un plan de pensiones? ¿O más bien en lujos?

    Pese a esto, cuando leo crisis en los medios, tiendo a entender "crisis medioambiental, político, economico y social a escala mundial". Las pequeñas incomodidades de la clase media no son más que un primer paso. De momento, podemos seguir considerándonos "ricos", porque seguimos teniendo techo sobre nuestras cabezas, comida y ropa con que afrontar los inviernos y los veranos, porque las primaveras y los otoños, cada vez existen menos. Esto es así de momento... ¿Qué sucederá cuando la clase media burguesa e ilustrada se vea en la pobreza a que otros pueblos han sido abocados? Entonces comenzará el pataleo. Y será demasiado tarde, claro.

    Aún así, no quiero ser pesimista. En psicología,la palabra "crisis" no es negativa de por sí. Más bien se traduce como "oportunidad de resolver una situación de manera creativa". La crisis no es mala o indeseable por sí misma, tan sólo las soluciones que se pongan.

    No existe una crisis económica. Eso se debe a los juegos capitalistas del dinero. Dinero sigue habiendo, porque la gente lo sigue ganando con su trabajo. La crisis es mucho mayor. Es una crisis del capitalismo y del neoliberalismo. Tenemos tickets en la primera fila, pra ver el fin de este sistema. ¿Qué habrá después? ¿Serán deseables las soluciones a esta crisis?


    Os invitaría a que leyeseis este texto: http://www.scribd.com/doc/2774592/diccionario-de-la-crisis-subprime

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  3. Un texto genial. Llevo discutiendo lo mismo una y otra vez con muchas personas. Es curioso como nos han aburguesado a la clase obrera desde la política económica del PP. De a cuerdo en todo. Salud!

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