miércoles, 16 de abril de 2008

Vórtex



Yo apenas sé algo del Tíbet, y sobre lo que ocurre allí podré dar una opinión motivada por afinidad con el Budismo. Sobre lo que ocurre en el mundo visto como un todo tampoco puedo dar un análisis certificado. Casi todo lo que pueda decir es meramente opinión y sensaciones personales. Injusticias flagrantes han existido en todas las épocas de la historia tal como la conocemos, pero se me ocurre un dibujo aproximado de algunas cosas basado en la idea de, al menos suponemos, esta época es sustancialmente diferente de otras. El hecho de que la información y la permeación cultural sea mucho más rápida que nunca antes me hace pensar que algunos comportamientos injustos e inmaduros ya no deberían existir, aunque no estoy seguro de si esta idea es sabia o ingenua.

Desde antes que yo naciera vienen ocurriendo injusticias absurdas que no soportarían una primera vista en un juicio y que hacen pensar que hay gente que no tiene vergüenza a un nivel normal. Desde Palestina a Iraq, a muchos no nos parece concebible que puedan ser dirigidas operaciones de usurpación de una forma tan descarada esgrimiendo mentiras tan claras. Resulta cansino que haya militares obedeciendo órdenes pareciendo que no ven el rostro de las personas a las que detienen o disparan. Que sigan esas órdenes de un mando que ignora hacer un análisis ético de la situación, estando bajo el mandato de personas de gobierno que cada día encargan esas operaciones de injusticia y siguen saliendo a defender los motivos que esgrimen, falsos en muchos casos, mostrando su rostro en medios de comunicación que son vistos como mínimo por miles de personas. Y en el extremo de la jerarquía resulta descorazonador que haya instituciones como la ONU que parecen obviar los conflictos y las injusticias como esperando la intervención divina y dejando ésta época como condenada a seguir uno o dos niveles por debajo en la escala de madurez que se le supone y que otras veces se le arroga con orgullo como motivación para sus ideales.

Me pregunto cómo será por ejemplo la vida de un soldado israelí de los que disparan granadas lacrimógenas contra manifestantes pacíficos, qué pensará cuando esos manifestantes le intentan explicar porqué se están manifestando. Ese soldado sólo obedece órdenes, pero aún así y todo siempre puede detener la operación de la que esté al mando y enviar un informe a sus superiores. Lo triste es pensar que sus superiores ya saben el contenido de ese posible informe, que tienen órdenes de tergiversar la verdad y usar la fuerza. Es posible que los soldados estén amenazados de ser juzgados por insurrección si presentan informes que favorezcan a los oprimidos. Me pregunto cómo será vivir del lado de la mentira, obedecer y ejecutar las órdenes de la injusticia, entrar por las noches en las casas de los manifestantes pacíficos para detener a un niño, y dormir por las noches con eso en la conciencia. Cómo será aún más formar parte de las policías del mundo que envían topos a los grupos de manifestantes para provocar disturbios con los que ensuciar en la prensa la imagen de las reivindicaciones.

Básicamente casi todas las personas somos gente pacífica, que queremos vivir sin generar conflictos ni complicar nuestra existencia política con enfrentamientos de lejano final. Esto quizá sea más evidente en el caso de los budistas. No podemos arrogar que el mero hecho de ser budista te convierta en un carácter incuestionable, pero en el caso de algunos países no podemos negar que los grupos budistas son estandarte de la no violencia. Por eso choca especialmente el caso del Tíbet. Cuando China invadió Tíbet, al principio fueron a hablar con las autoridades, esto es con el Dalai Lama, que dijo desde el principio que los tibetanos se rendirían y no ofrecerían resistencia al ejército chino. Se rendirían antes de comenzar una resistencia violenta. El gobierno chino parece no haber aceptado esa rendición y todas las posteriores y acusa a los tibetanos y a la iglesia budista tibetana de agitadores y terroristas. La noble predisposición del Tíbet al diálogo y al acuerdo fue lo primero pisoteado, y el gobierno chino parece un niño caprichoso insistiendo en una pretendida necesidad de controlar y dominar. De algún modo que a veces parece que sólo un sabio sabe hacer, la actitud arrogante y falsa parece estar desnuda y no poder disfrazarse con palabras políticas.

Richard Gere, “el budista más famoso del mundo” después del Dalai Lama, decía en público que las manifestaciones no eran por los juegos olímpicos, sino que ese tema había coincidido con la situación, terminando por formar parte del contexto, habiéndose abierto “un vórtice”. No estoy seguro de lo que quería decir exactamente, pero a veces pienso que estamos en una época en que todo se va precipitando poco a poco –pero cada vez más rápido- a un embudo de significados. Hay muchas injusticias presentes, para muchas de las cuales basta un análisis profano de cinco minutos y darse cuenta que podían haber sido resueltas: la ONU, la comunicación y la prensa, las manifestaciones internacionales, todo el dinero que poseen los gobiernos y destinan a armamento…hay muchos factores que juntos sugieren un absurdo para todas las injusticias y conflictos por el cual seremos ridiculizados por la historia. En los últimos meses han ocurrido implicaciones públicas en la política por parte de pacíficos monjes budistas en dos países: Tíbet y Birmania, y en ambos casos los soldados han cumplido las órdenes de los mandos superiores, encargados de dirigir la opresión –en el caso de Birmania al principio les costó, lo que puede considerarse un signo del significado de los monjes en esa situación-. Normalmente los monjes no se meten en política y evitan los conflictos. No es una situación única en la historia, pero parece un contraste para el presente, en que muchos occidentales se vuelven egoístas y faltos de espiritualidad, los sacerdotes de países más pobres se entregan a la reivindicación dando su apoyo a más gente oprimida.

Sobre todo en los últimos diez años, los significados del papel social de las cosas han cambiado muy rápido. Se trata de un momento original en la historia, aunque quizá sea muy aventurado pensar que se trata de un embudo en el tiempo, o algo parecido al final de una cocción para abrir paso a una nueva madurez internacional. Pero también es posible que esto sea así. A mí me sorprende que incluso el calendario maya sugiere esta idea, lo mismo que algunos filósofos contemporáneos en las últimas décadas. Lo curioso de este proceso es que parecen manifiestarse paso a paso los extremos más dispares: la pobreza y la riqueza obscena, la solidaridad y el egoísmo, la honestidad y la mentira flagrante, la tortura y la libertad, lo retrógrado y lo verdaderamente maduro...

2 comentarios:

  1. Me ha parecido un análisis formidable, yo de vez en cuando también me pronuncio indignado con ciertos sucesos. La ONU para este servidor es un "compadreo de tasca"; y visionarios o no del futuro, la que se nos viene encima es aún incalculable, aunque ya desde el siglo pasado auguraran las aberraciones que este capitalismo cánibal iba a traer a los pacíficos habitantes de este mundo. Vivir siendo cómplice es algo que tampoco lograré entender, pero la gente siempre ha sido egoísta, muchos por dormir con la barriga caliente han sido capaces de todo, hay ciertos sectores del funcionariado mundial que es tan denigrante como el militar, y no forzosamente hay que referirse a cuerpos de seguridad, que hay funcionariado capaz de hacer más daño con un sello que con una pistola. En fin, que esto parece no parar... Es la población mundial la que debe hacerse responsable de lo que ocurre, pero lo lamentable de ésta, es que muchos incluso aplauden este tipo de situaciones, y sin saber por qué, que eso aún es peor.

    ResponderSuprimir
  2. Creo que en algunos aspectos te aproximas mucho a lo que (a mi parecer) es el meollo del asunto, que tampoco se explicar del todo bien cual es.No creo que China tenga ni mucho menos la razon en este conflicto, de hecho es un pais que combina lo peor de los sistemas politicos del siglo xx, purgas y dictatorialismo fascistas, burocracia omnipresente (y tambien algo de lo anterior)sovietica y capitalismo salvaje.
    Pero es cierto que China es actualmente el unico rival de nivel (o casi) que tienen los EEUU y que por esose presta tanta atencion mediatica al tibet ahora, pues el dominio chino en tibet lleva ya largos 50 años.

    ResponderSuprimir