lunes, 27 de agosto de 2007

qué vida ésta (fuCK thE sysTEM - II )

Antes de la siguiente explicación, dejadme recordaros que también creo que las ideologías no son el total de la mente, y que además soy consciente de que lo que muchos llaman ideologías son cosas obsoletas. Bien, dicho esto, bienvenidos a una nueva exposición de alguien que cree que el sistema es injusto, absurdo y casi la raíz de los males -a veces lo llamo el anticristo-, no de todos, pero sí de muchos, o en el mejor de los casos de su agravamiento. No soy especialista en política ni economía, y me quedo pez en muchos detalles, pero lo siento, aún no se me ha convencido de lo contrario. Por lo que tengo visto, tampoco muchos economistas liberales son buenos en detectar las injusticias. Algunas de ellas son antiguas ¿Porqué existen todavía? Otras son nuevas ¿Qué las ha creado? ¿Por qué, además, aún hay hambre y violaciones de los derechos humanos?

Estaba leyendo el libro "La Semilla del futuro" de Jose Bové y FranÇois Dufour (>ver)
y sentí la necesidad de contaros y opinar sobre algunos casos de nuestra época. En uno de los capítulos hablaba del desarrollo de las últimas décadas que ha dado en la globalización. Veamos una situación: el liberalismo propone apertura comercial creciente y sin barreras, suponiendo que eso trae igualdad, etc, etc. Resulta que en algunas zonas del mundo, que son autosuficientes alimentariamente -la madre de todas las sostenibilidades- tienen una obligación, para apoyar el libre intercambio, de permitir la importación de al menos el 5% de algunos de sus alimentos. Hasta ahí ya es bastante absurdo y podríamos cortar. Hablemos de la posibilidad de que los países que exportan pueden permitirse hacer la maniobra del dumping: vender en el pais receptor más barato que la producción local. Se arruina poco a poco la sostenibilidad (miles de campesinos en varios países se han suicidado por no poder subsistir en esas situaciones). Vayamos un poco más allá: el país que exporta puede aprovechar esa situación para tomar posiciones de mercado en el país receptor. Puede incluso comprar grandes extensiones de campo -que podrían haber pertenecido a los difuntos campesinos-. Una empresa alimentaria occidental podría llegar a tener así poder sobre ese país. Retorcido ¿no? Pues si un profano de economía y politología, más o menos rojeras, y con buenas intenciones -me considero budista- puede conspirar así en diez líneas de un blog gratuito, imagináos a dónde podrá llegar la mente de algún hijodeputa más rico que un país y sin límites de ambición, en alguno de sus diez despachos explícitamente preparados para tal efecto.



José Bové explica en uno de los capítulos cómo se dió cuenta de lo que pretendía la globalización económica. Las agrupaciones de campesinos se encontraron primero con una situación en que algunos países del sur habían comprado tierras en Francia...pero no para cultivar para su población, sino para hacer pruebas militares. Ante esta aberración situacional empezaron a apretar la alarma. Más tarde se dieron cuenta de que los intereses comerciales empezaban a influir sobre las decisiones colectivas en países con dificultades. Por ejemplo, el ganado productivista en Francia estaba siendo alimentado con piensos cultivados en países del sur. Esto significa por un lado que el ganado producido en Francia dejaba de tener función de sostenibilidad y que su objetivo era el crecimiento comercial. Por otro lado significa que en países más pobres se ven obligados a cultivar alimentos que los propios pobladores no van a consumir. Tercero, significa que se tendrán que generar grandes beneficios para que esa macroproducción transatlántica, con todos sus viajes de materiales, sea rentable. Significa sobre todo que la agricultura ha dejado de ser considerada pilar básico de la sociedad, como fuente primera de alimentación y sosteniblidad, para convertirse en otra ascua del fuego de la competición por el poder mercantil. Puede significar también que el país occidental, en este caso Francia, puede servirse una vez más del dumping para conseguir poder en el país que trabaja los piensos para su ganado, que ya hemos dicho es un país más pobre.

El libre mercado aduce argumentos copiados de los revolucionarios: libertad, igualdad de oportunidades, progreso...Pero la mayor parte de los revolucionarios de todas las épocas no luchaban por ambición. Incluso hoy en día muchos movimientos sociales y algunas revueltas lo que buscan es el derecho a vivir en la pobreza, pero estableciendo sus propias reglas de sostenibilidad y dignidad. (¿Os sonó exagerado cuando en la primera parte de este título dije que tengo al sensación de vivir en un feudo?). Las formas de organización de la gente de a pie tienden a la igualdad y la sostenibilidad de forma más natural que las directrices de un progreso paternalista. Los ciudadanos occidentales en las últimas décadas hemos sido desprovistos de esta capacidad de autoorganización, a cambio de una democracia dirigida -pan y circo-. Por eso creemos que el mundo no puede cambiar, a pesar de que nosotros somos minoría. Por eso creo que el sistema es un anticristo. Se nos hace creer que podemos crecer indefimidamente y jamás pagar por ello, que la sosteniblidad es una humillación...la arrogancia solía ser un pecado capital.

En el libro se habla de un caso sutilmente llamativo: la agricultura polaca, que en los años cuarenta estaba bajo dominio de la URSS, se resistió entonces a una homogeneización y mantuvo sus propias formas de organización y sosteniblidad. Con cierta reforma liberal, esta forma de organización se vino abajo. Lo que la dictadura comunista no consiguió en 40 años lo doblegó el liberalismo en diez. ¿Es o no es un imperio?

En ciertos acuerdos previos a la actual globalización, se establecía que una empresa podía enfrentarse a un país que "impidiera su desarrollo", con lo cual se estableció una contradicción entre el derecho internacional y el derecho mercantil. Eso significaría, de llevarse a un extremo, que alguna multinacional podría, si se le pusiese, arruinar a algún país en pleitos si no hiciese lo que le conviene. No olvidemos que existen empresas con más capital que países ricos como Dinamarca -lo cual también podría significar, si el derecho a comprar y vender no tiene límites, que esa empresa podría comprar incluso vidas y personas, si se vendiesen; en otro orden de cosas, algunos campesinos en India tuvieron que vender uno de sus riñones para poder comprar semillas-.

Rise Against "Prayer of the Refugee"



La cuestión que expone el libro que os comento es la transformación irracional de la necesidad de la presencia agraria, a cmabio de la lógica del capitalismo sin límites. Pero también lo uso como excusa para volver a proponeros la idea de que, analizando, os déis cuenta del total: quiero que os sintáis engañad@s. Quiero que sepáis que todo esto no va en la dirección correcta. Nuestros esfuerzos cotidianos son por librarnos de una serie de problemas que no nos merecemos, porque muchos de ellos nos los causan directa o indirectamente los ricos y poderosos. Como antes vivíamos en injusticia, pensamos que es normal que aún no hayamos salido de ella, y los problemas derivados de cualquier tipo de desigualdad se aceptan como irresolubles. Esta situación no es justa para la humanidad. Como personas, tenemos que aprender a ser pacientes, no malgastar energías en disputas inútiles. Pero no debemos ser tont@s. La forma en que muchos de los problemas del mundo vienen, es la misma que antes del capitalismo.

¿Os acordáis de las pruebas nucleares de Francia en el atolón de Mururoa? Aquellas chulescas demostraciones de armas de destrucción masiva a la vista de tod@s hicieron que se construyeran enormes infraestructuras ocupando las islas de los maohíes. Fueron empleados en esas obras y las pruebas, y luego a la puta calle, con el atolón bombardeado. Hubo dos días de violentas revueltas cuando la gente se dió cuenta de lo que estaba ocurriendo con su mar. Ahora los empleados de aquella destrucción ocupan las chabolas y suburbios de Tahití. En la película "Guerreros de antaño" se expone la situación de los desposeídos de Aotearoa, que viene a ser la de los de todo el mundo: no tienes poder y dinero, entonces tu vida tiende a convertirse en una mierda.

Luego a los ricos y famosos les extraña que los hijos de obreros y campesinos seamos rudos y maleducados, que no vayamos a la ópera, o que a veces dibujemos cócteles molotov, aunque sea de forma simbólica.

"Nunca se considera la violencia institucional como la primera violencia. Un acto de desesperación es contraviolencia".


¿Dónde está la libertad universal, la culturización generalizada, y la desaparición de las divisiones sociales? Los poderosos nos han timado. Y como ésta es "nuestra" sociedad, nuestra "democracia", nuestras insituciones, la oposición real y radical es un crimen.

Asistimos a una alienación, una manipulación de nuestras emociones y expectativas como seres humanos hijos del planeta, una falsificación de nuestra ciudadanía. Se espera de nosotros conformiso por un futuro paternalista, como si no pudiésemos considerar que nuestros supuestos protectores no tienen alguna clase de defecto que lo cambia todo. El desarrollo para el que trabajamos obedece a las leyes de los más ricos, que no saben vivir. Se nos convence que para acabar con la pobreza, la injusticia y la enfermedad debemos destruir nuestro mundo y construir otro varias veces mayor por encima, sin antes solucionar las injusticias. ¿No os dáis cuenta? Es absurdo e irresponsable!! Es como querer vivir en otro planeta, sin antes saber vivir en éste. Es un engaño a gran escala.

Rise Against "Give It All"

2 comentarios:

  1. La verdad es que el reparto desigual de las riquezas del mundo y las desigualdades economicas son un tema eterno en esti mundu traidor, pero viva la soberania alimentaria si ayuda a mejorar la situacion

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  2. La soberanía alimentaria no es simplemente un concepto, es la madre de toda civilización. Los hombres del paleolítico seguro que no tenían problemas de soberanía alimentaria. Si se pierde, o se emborrona como si fuera un concepto ideológico, se destruye la autonomía de los seres humanos.

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